1. Las Sagradas Escrituras
La Biblia es la Palabra de Dios, escrita por personas guiadas por el Espíritu Santo. Es nuestra guía fiable para conocerlo, entender la salvación y saber cómo vivir.

Nuestras creencias
Son 28 creencias fundamentales que compartimos con la Iglesia Adventista del Séptimo Día en todo el mundo. No son una lista de reglas: son la forma en que entendemos a Dios, la Biblia y la esperanza que nos sostiene.
Quién es Dios y cómo llegamos a conocerlo.
La Biblia es la Palabra de Dios, escrita por personas guiadas por el Espíritu Santo. Es nuestra guía fiable para conocerlo, entender la salvación y saber cómo vivir.
Hay un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas eternas en perfecta unión. Dios es amor, y desde siempre ha existido en relación.
Dios el Padre creó y sostiene todo cuanto existe. Es justo y a la vez compasivo, lento para la ira y abundante en amor fiel.
Jesús es Dios hecho hombre. Vivió sin pecado, murió por nosotros, resucitó y hoy intercede por cada persona. En él vemos cómo es de verdad el Padre.
El Espíritu actuó en la creación y en la vida de Jesús, y hoy acompaña, convence, consuela y da poder para vivir y servir.
De dónde venimos, qué salió mal y por qué importa.
Dios hizo el mundo y todo lo vivo. Apartó el séptimo día como recuerdo permanente de que somos obra suya, no producto del azar.
Fuimos creados a imagen de Dios, con valor, libertad y responsabilidad. El pecado nos dañó a todos, pero seguimos siendo amados y buscados por él.
Toda la historia es escenario de un conflicto entre Cristo y Satanás sobre el carácter de Dios. No somos espectadores neutrales en esa lucha.
Lo que Dios hizo por nosotros en Jesús, y lo que hace hoy.
En la cruz, Cristo cargó nuestro pecado y venció a la muerte. Su resurrección es la garantía de que también nosotros resucitaremos.
Somos salvos por gracia, no por méritos. Al confiar en Jesús recibimos perdón, una vida nueva y la seguridad de ser hijos de Dios.
La vida cristiana no termina en la conversión: es un caminar diario en el que el Espíritu nos va transformando a la semejanza de Jesús.
Quiénes somos juntos, para qué nos reunimos y cómo servimos.
La iglesia es la familia de los que siguen a Cristo, de toda edad y lugar. Nos reunimos para adorar, crecer, cuidarnos y anunciar el evangelio.
En el tiempo final, Dios tiene un pueblo fiel a su Palabra que anuncia al mundo el mensaje de los tres ángeles y la pronta venida de Jesús.
En Cristo no cuentan raza, cultura ni condición: somos un solo cuerpo. La diversidad se vuelve fortaleza cuando nos amamos de verdad.
Por inmersión, el bautismo declara en público que hemos muerto al pecado y resucitado a una vida nueva con Jesús, y nos une a su iglesia.
Compartir el pan y el vino recuerda la muerte de Jesús, celebra su presencia y anticipa su regreso. Antes lavamos los pies, como él hizo.
El Espíritu reparte dones a cada creyente para servir. Ninguno sobra: la iglesia funciona cuando todos aportamos lo que recibimos.
La profecía es una de las señales de la iglesia remanente. Reconocemos el ministerio de Elena de White como una manifestación de ese don, siempre sujeta a la Biblia.
Cómo se traduce lo que creemos en lo cotidiano.
Los Diez Mandamientos expresan el amor y el carácter de Dios. No nos salvan, pero quien ama a Dios encuentra en ellos un camino de vida y libertad.
Dios apartó el séptimo día como regalo: un día para descansar, adorar y estar con los nuestros, recordando que somos creados y redimidos, no máquinas.
Todo lo que tenemos —tiempo, cuerpo, bienes, la tierra— es de Dios y lo administramos por él. Devolver el diezmo y ofrendar es parte de esa confianza.
Buscamos que lo que comemos, vestimos, vemos y hacemos honre a Dios y cuide el cuerpo, templo del Espíritu, sin caer en el juicio a los demás.
El matrimonio es el pacto de por vida entre un hombre y una mujer, diseñado por Dios. La familia y la iglesia están llamadas a ser un hogar donde cada persona es cuidada.
Hacia dónde va la historia y por qué eso es esperanza.
Jesús es hoy nuestro Sumo Sacerdote en el cielo. Su obra a nuestro favor nos asegura perdón y nos prepara para su regreso.
Jesús volverá de forma visible, personal y gloriosa a buscar a los suyos. Es la esperanza bienaventurada, el desenlace de toda la historia.
La muerte es un sueño sin conciencia hasta la resurrección. Los que murieron en Cristo despertarán en su venida; no hay tormento eterno ni almas errantes.
Tras la venida, los redimidos pasan mil años con Cristo. Después, el pecado y la muerte son destruidos para siempre, con justicia y sin rastro de dolor.
Dios hará nuevos los cielos y la tierra: un hogar real donde no habrá llanto ni muerte, y donde viviremos con él cara a cara para siempre.
¿Y ahora?
Ninguna de estas creencias se entiende del todo leyendo un resumen. Podemos acompañarte a estudiarlas en la Biblia, a tu ritmo, en tu casa o por videollamada, y sin que nadie insista.
Quiero estudiar la Biblia